Conocer lo Correcto no es Hacerlo
“No cures al codependiente. El
codependiente es muy útil, se dejan manipular muy bonito…”
Recién escuche a un terapeuta
decir que eso le fue aconsejado. Y por la carga emocional en sus palabras, allí
estaba “el gusanito” de la tentación. Me preguntaba en mi pensamiento ¿Sera
capaz? ¿Se atrevería? Yo me limite a mirarlo a los ojos y le dije: “Pero no es
correcto…”
Cambio su tono en el dialogo. Lo
descubrí. ¿Y si no lo hubiera hecho?
Que complejo es el ser humano.
Que bellamente diseñado, pero que complejo. Fernando LaCueva llama a uno de sus
escritos, “El Hombre su Grandeza y su Miseria”. En este libro, narra la
magnifica imagen de Dios implícita en el hombre, pero antitéticamente, describe
las aberraciones conductuales consecuencias de la caída.
Ante esta realidad no filosófica,
ni conductual, sino teológica y bíblica, el hombre ha creado un catálogo
completo de experiencias y vivencias que transgreden el carácter de Dios y que
satisfacen únicamente la parte mas baja del ser: La carne. En el griego
“sarx”. Le llama el apóstol Pablo a esa
parte del ser humano que es satisfecha con las experiencias mas ruines y
sensuales que obstaculizan a una persona en la relación correcta con Dios.
Es el saber lo correcto y no
hacerlo. Es el saber lo incorrecto y hacerlo. Es el saber la diferencia entre
lo normal y correcto y hacer lo normal y no lo correcto, aunque quien dicte la
“normalidad” en una sociedad sean las masas y no la Palabra Revelada.
La violencia espiritual no es la
practica de estilos de vida desviados y escandalosos, eso es fruto de la carne
que da a luz pecado. Bíblicamente su acción es conocida por todos los hombres y
culturas sea aceptado como tal o no.
No así la violencia
espiritual. Esta es la conducta y
decisión ruin de no tener una conducta escandalosa, sino saber en el interior
lo correcto y aunque su acción pase en el anonimato total, eso hacer.
Es conocer las debilidades de un
semejante y ayudarle a ser vencedor en ese respecto. Es conocer el “talón de
Aquiles” y no dañarlo. Es descubrir la fisura en la armadura de un soldado y
restaurarla. Es saber el método para la restauración física de un hueso y no
golpearlo para provocar más daño sino colocarlo de nuevo en su lugar.
Es saber que un codependiente es
útil y de fácil manipulación y llevarlo a la sanidad de su corazón y emociones. Por esa razón el Maestro nos enseña la regla que debe dirigir las relaciones interpersonales:
El carácter cristiano o espiritual de un hombre siempre se medirá, no solo en la sujeción a las autoridades, también en como es nuestro trato con los mas débiles o pequeños.
Observaciones de un pastor en el exilio...

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